Ballester
et al. (1995) elaboraron un método de carácter estadístico para predecir la
actividad ciclónica en el Atlántico Norte, el cual se obtuvo con una muestra dependiente
que abarcaba el período 1967 1991 y fue aplicado de forma operativa en 1995.
Después la muestra de trabajo se extendió al período 1966 1994 y sobre la base
de los resultados anteriores se creó otra variante de pronóstico, también con la
aplicación de un análisis de regresión lineal (Ballester y González, 1996).
Durante el proceso de aplicación y evaluación de los pronósticos de
las temporadas ciclónicas posteriores se observó un déficit en las predicciones en
temporadas activas como las de 1995, 1996 y 1998. De aquí, que en la evaluación de esa
última temporada Ballester
et al. (1999) expresaran la necesidad de actualizar la muestra dependiente hasta 1998,
máxime cuando ya se ha señalado por algunos investigadores (Goldenberg et
al. , 1998), que quizás se esté iniciando una etapa activa en la región, que
corresponde a las variaciones multidecadales en la actividad de huracanes en el Océano
Atlántico (Gray
et al. , 1992; Landsea
et al. , 1992).
El objetivo fundamental de este trabajo es precisamente crear un nuevo
modelo de predicción, con una muestra dependiente que incluye el último cuatrienio (el
más activo en cuanto a la cantidad de huracanes con 33 desde 1886). En él se obtienen
ecuaciones que predicen la cantidad de ciclones tropicales a desarrollarse en el
Atlántico, el Golfo de México y el Mar Caribe; estas dos últimas regiones fueron
tratadas conjuntamente en los modelos anteriores.