En Meteorología los temas de investigaciones vinculados directamente con
nuestro desarrollo socioeconómico son innumerables, por la gran influencia de las
condiciones atmosféricas en el paso cotidiano de la vida social del hombre, en las cuales
las precipitaciones y sus magnitudes desempeñan un papel fundamental. Es por eso que se
realizan enormes esfuerzos en el estudio del clima en Cuba.
Por su gran repercusión en todas las esferas del hombre, las lluvias
intensas constituyen uno de los eventos pluviales más significativo en la hidrología de
las regiones tropicales expuestas al paso frecuente de fenómenos peligrosos y poseer una
capacidad pluvial tal, que en pocas horas pueden arrojar sobre un territorio una lámina
de lluvia equivalente a la que suele precipitar sobre el mismo en el transcurso de un
año, representa una cuestión de innegable interés científico y también de amplio
interés práctico vinculado a nuestro desarrollo económico. Estas lluvias desencadenan
procesos hidrológicos que llegan a ser catastróficos. A través del lamentable número
de perdidas de vidas humanas y el valor de los daños materiales, se demuestra la magnitud
de las catástrofes de origen hídrico.
Desde el siglo pasado se reconoció que las inundaciones son uno de los
peores desastres naturales que ocurren en Cuba. Gutiérrez, (1927) brindó detalles de
grandes inundaciones asociadas a las lluvias torrenciales que acompañaron a los ciclones
tropicales de intensidad y características muy diversas, ocurridas desde 1865 a 1926. Las
inundaciones más notables de esa época se presentaron en el centro de Matanzas, incluso,
obligaron a la construcción de un canal para la evacuación de las aguas de la zona, el
conocido como Canal del Roque.
Sobre la descripción de sus efectos existe una literatura
relativamente abundante en el país, sólo citaremos que la perdida de fertilidad de los
suelos, la degradación de su estructura y su erosión puede tener efectos devastadores
para los numerosos habitantes de las zonas rurales que dependen de la agricultura en las
laderas de las montañas.
Ejemplos relevantes fueron las inundaciones súbitas causadas por las
excepcionales precipitaciones del 18 al 19 de junio de 1982 descritas por Alfonso y
Naranjo (1988), y las del 1-2 de junio de 1988 en la Región Oriental por García
(1989).
En nuestro país la primera propuesta para clasificar a un evento
lluvioso como lluvias intensas, conocida por el autor, fue realizada por el departamento
de climatología del Isnmet, el cual clasificó los casos con lluvias superiores a 75.0 mm
en 24 Hrs. Posteriormente en la primera reunión nacional de pronostico, celebrada en
Camagüey en 1980, El Lic. R. Rivero quien fue el primero en Cuba en estudiar como un
fenómeno especifico las grandes precipitaciones, propuso un umbral de 100 mm en 24 hrs
como limite a partir del cual considerar un día como de gran precipitación.
Trabajos realizados por Córdobas
(1983), A. Alfonso (1988) y A.
Fernández (1989) dieron una explicación de algunos fenómenos eventuales ocurridos en
los años 80. Rivero, (1981-a y 1981-b) extendió la climatología de los días con
precipitaciones de 100 mm o más del territorio Camagüey-Ciego de Avila (Rivero et al,
1981-b) a toda Cuba.
Como una línea de trabajo y de investigación de los fenómenos
peligrosos que afectan a Cuba, es que en los primeros años de los 90, se inicio el
análisis sistemático de las grandes precipitaciones, donde los primeros resultados
fueron alcanzados por Alfonso y Florido, quienes establecieron una regionalización del
país sobre la base de los meses de mayor frecuencia de este fenómeno. Los mismos
autores, en 1992 presentaron la distribución de la frecuencia anual y los acumulados que
cabe esperar para valores prefijados de la probabilidad, así como el trabajo sobre la
climatología de las grandes precipitaciones de Cuba.
Lo antes expuesto demuestra la importancia del estudio del
comportamiento de las lluvias intensas y la determinación de sus regularidades, lo cual
permitiría la adopción de medidas estructurales y no estructurales que minimicen los
daños por ellas provocadas, constituyendo la base de un sistema de prevención
hidrometeorológica. En este sentido, hay que señalar, que un buen sistema de prevención
debe estar basado en la combinación armónica del pronostico hidrológico y
meteorológico en tiempo real, para que ante el inminente azote de un Meteoro sean
garantizada la seguridad y la reducción de gastos en que se incurren por la toma de
medidas innecesarias ante la incertidumbre de lo que pueda suceder.
Hay buenas razones para preocuparse por los efectos adversos que estas
condiciones ejercen sobre los sistemas ecológicos y socioeconómicos, y sobre la salud
humana. Según Naranjo (1998), existe una perceptible influencia humana sobre el sistema
climático de la tierra, con una evidencia clara sobre el cambio de las distribuciones de
las precipitaciones.
La parte oriental del territorio ya sufre en forma desproporcionada
eventos meteorológicos extremos, como ha sido demostrado por la perdida de vidas, el
daño a la propiedad, perdidas agrícolas y el daño a la infraestructura.
Como una línea de trabajo y de investigación de los fenómenos
peligrosos que afectan a Cuba, en el presente texto se aborda el estudio de las lluvias
intensas en la provincia de Holguín. Con el objetivo fundamental de encontrar el periodo
de mayor frecuencia de días con lluvias súbitas que es afectada dicha región.