En el comportamiento de los
ciclones tropicales se observan, además de variaciones interanuales, períodos de mayor y
de menor actividad, a veces denominados como variaciones interdecadales o multidecadales.
Las décadas de los años 30 y 40 del siglo pasado y los años 40 del presente fueron muy
activos según la ocurrencia de huracanes. Fueron muy activos los períodos comprendidos
entre 1831 y 1851 (10 huracanes en sólo 21 años); 1865 y 1895 (11 huracanes en 31
años); 1906 y 1919 (6 huracanes en 14 años) y el de 1933-1950 (6 huracanes en 18 años).
Por otra parte, entre 1951 y 1965 ningún huracán azotó a las provincias habaneras, así
como tampoco durante el período 1967-1984. Es posible señalar un período de 120 años,
entre 1831 y 1950, en el que ocurrieron 35 de los 40 huracanes registrados en todo el
período estudiado.
Al subdividir los dos últimos
siglos en intervalos de 50 años se pudo observar que entre 1801 y 1850 ocurrieron 11
huracanes, entre 1851 y 1900 se observaron 13, cifra similar a la registrada entre 1901 y
1950; pero entre 1951 y 1998 sólo han ocurrido 3 huracanes, inactividad sólo comparable
a la ocurrida en los primeros 30 años del pasado siglo, aunque la frecuencia de este
último intervalo de tiempo mencionado pudiera estar influenciada por la falta de
información.
Lo antes descrito indica que las
provincias habaneras han transitado por una relativa tranquilidad en cuanto a la
afectación de huracanes durante las últimas 5 décadas, aunque han enfrentado
situaciones muy adversas con tormentas tropicales, como Frederic 1979 y Alberto 1982,
debido a las torrenciales lluvias y las grandes inundaciones que estas produjeron.
La importancia del conocimiento
de las variaciones descritas radica fundamentalmente en el hecho de que la experiencia
práctica de las generaciones actuales se ha formado dentro del período de poca actividad
de huracanes; lo que tiende a subestimar el peligro real que ellos representan y la
magnitud de su impacto.
En los últimos años diversos
autores han prestado una gran atención a las variaciones multidecadales de los ciclones
tropicales. Dicho comportamiento se ha relacionado con las fluctuaciones de largo período
de la temperatura superficial del mar que se observan en el océano Atlántico (Goldenberg
et al. , 1998). Sin embargo, por el momento no es posible predecir hasta cuando durará el
actual período de poca actividad en las provincias estudiadas. Mientras tanto, todo
trabajo de evaluación de riesgo y vulnerabilidad deberá tener presente la incidencia
observada durante los últimos 100 ó 200 años, preferiblemente. Las medidas de
preparación para casos de desastres deberán tener en cuenta también esta concepción.