Los ciclones tropicales han sido
históricamente el fenómeno natural que más frecuentemente ha propiciado la ocurrencia
de situaciones de desastre en las provincias de Ciudad de La Habana y La Habana. Las
principales catástrofes han estado relacionadas con el impacto de los huracanes intensos.
Las provincias de Ciudad de La
Habana y La Habana son azotadas por ciclones tropicales con una frecuencia importante
desde junio hasta noviembre. La afectación de huracanes se concentra grandemente en
septiembre y octubre, cuando ocurrieron más de las tres cuartas partes de todos los casos
observados. La mayoría de ellos describieron trayectorias con una marcada componente
Sur/Norte.
En el comportamiento de estas
tormentas se observan variaciones interanuales y multidecadales. El número anual de
ciclones tropicales que afecta a estas provincias oscila entre 0 y 3. Períodos de mayor y
menor actividad se intercalan a lo largo del pasado y del presente siglo. Sin embargo, es
de destacar un intervalo de 120 años, entre 1831 y 1950, en el que ocurrieron 35 de los
40 huracanes registrados en todo el período estudiado. Por el contrario, durante las
últimas cinco décadas estas provincias han transitado por una relativa tranquilidad, ya
que sólo fueron afectadas por tres huracanes entre 1951 y 1998, aunque han enfrentado
situaciones muy adversas con tormentas tropicales muy lluviosas.
La frecuencia de huracanes
intensos es también relativamente alta. La inmensa mayoría ocurrió en octubre y
provenían del Mar Caribe. Once de ellos se presentaron entre 1837 y 1948. Desde entonces
ningún otro ha afectado el territorio estudiado.
El enorme impacto que los
huracanes intensos han sido capaces de ocasionar es una muestra de la necesidad de estar
debidamente preparados ante tormentas tan destructivas. La experiencia práctica de las
actuales generaciones se ha formado dentro del período de poca actividad de huracanes, lo
que tiende a subestimar el peligro real. Por el momento no es posible predecir hasta
cuando durará dicho período para la Ciudad de La Habana y La Habana. Mientras tanto,
todo trabajo de evaluación de riesgo y vulnerabilidad deberá tener presente la
incidencia observada durante los últimos 100 ó 200 años, preferiblemente. Las medidas
de preparación para casos de desastres deberán tener en cuenta también esta
concepción. Afortunadamente mucho se ha avanzado en los últimos 35 años. Sin embargo,
dado que las generaciones actuales no han conocido el impacto directo de un huracán
intenso, es necesario realizar una labor educativa en este sentido, con el objetivo de
incrementar en la población el conocimiento del peligro real que ellos representan.
Este trabajo
contó con la valiosa participación de las compañeras Juana Durán, Milagros Sarmiento y
Antonia Ortega en la búsqueda y procesamiento de información. El Lic. Luis Enrique Ramos
Guadalupe colaboró oportunamente con sus apreciaciones y recomendaciones. De forma
adicional el Dr. Jesús González Montoto revisó los originales e hizo oportunos
comentarios. El profesor Roberto Ortiz, destacado estudioso de la climatología de los
ciclones tropicales, no sólo nos legó sus publicaciones, sino también innumerables y
muy valiosas enseñanzas, informaciones y recomendaciones. Este trabajo se ejecutó en el
marco del proyecto "Caracterización climática del Dique Sur de La Habana" y
fue ampliado como parte del proyecto "Los Ciclones Tropicales de Cuba, su
variabilidad y su posible vinculación con los Cambios Globales", perteneciente al
Programa Nacional "Los Cambios Globales y la Evolución del Medio Ambiente
Cubano".