Materiales y métodos.

Como materiales de trabajo se escogieron las mediciones de los sondeos aerológicos en el período comprendido desde noviembre 1977 hasta noviembre 1979 en Cienfuegos, dado que es el período más largo que se dispone en Cuba con mediciones aerológicas cada 6 horas. Los sondeos se realizaron a las 01.00, 07.00, 13.00 y 19.00 LST, agrupando un total de 1107 sondeos.

Tanto los sondeos en Cienfuegos, como en otros lugares del país, mostraron que los máximos de rapidez ocurrieron en la capa desde la superficie hasta 1000 m de altura. Por esta razón se decidió tomar los datos del viento en esta capa de la atmósfera.

Una vez disponible toda la información, y con el fin de establecer el criterio del valor de la rapidez a partir del cual se consideraría LLJ, se construyó la distribución de frecuencias del valor de la rapidez máxima del viento para la región de estudio. La distribución de frecuencia de todos los máximos de rapidez del viento (Fig. 1) mostró que la frecuencia aumenta rápidamente hasta los 8 m/s que ocurren el 8.4 % de los casos, con una ligera disminución hasta 8.2 % correspondiente a 10.0 m/s. A partir de aquí la frecuencia de casos desciende bruscamente. Es por ello que se decidió que todos los valores mayores o iguales a 10 m/s eran valores notables para el análisis más general de los máximos de rapidez del viento. Pero además, se le impuso una condición más rigurosa referente a su variación con respecto a las capas inmediatamente por encima y por debajo del máximo. Luego de diferentes pruebas se decidió que la más representativa era la capa de 200 m por encima y por debajo, cuya diferencia de rapidez fuera de 3 m/s o mayor.

Fig. 1. Frecuencia de la rapidez máxima del viento.

De acuerdo a lo expresado, el criterio para considerar los máximos de rapidez como Chorro de los Bajos Niveles fue el siguiente:

donde:

Vm – Rapidez máxima del viento entre la superficie y 1000 m de altura

V – Rapidez del viento 200 m por encima y 200 m por debajo de la altura de la rapidez máxima del viento.

Z – Altura donde ocurre la máxima rapidez del viento.

En el análisis del comportamiento de los máximos de rapidez del viento por horas de observación (Fig. 2) se puede apreciar que:

  1. Del total de casos que ocurrieron a las 01.00 LST, la mayor frecuencia (9.1 %) corresponde a una rapidez de 10.0 m/s y presenta un máximo secundario de 5.8 % para una rapidez de 14.0 m/s.

  2. Del total de casos que ocurrieron a las 07.00 LST, la mayor frecuencia (8.8 %) corresponde a una rapidez de 8.7 m/s. La distribución presenta dos máximos secundarios, uno para 5.0 m/s (6.0 % de ocurrencia) y otro para 15.0 m/s (5.2 % de ocurrencia) y finalmente disminuye hasta 26 m/s. El máximo absoluto de 34.0 m/s el 9 de septiembre de 1979 no se muestra en la figura.

  3. Del total de casos que ocurrieron a las 13.00 LST, la mayor frecuencia (10.4 %) corresponde a una rapidez de 7.2 m/s. La distribución de frecuencia disminuye hasta 22.0 m/s.

  4. Del total de casos que ocurrieron a las 19.00 LST, la mayor frecuencia (8.0 %) corresponde a una rapidez de 8.0 m/s. La distribución presenta un máximo secundario para los 12.0 m/s con 7.8 % de los casos.

Fig. 2. Distribución de frecuencia de la rapidez máxima del viento por hora de observación.

Para todas las horas, los valores a la derecha de 10.0 m/s fueron los escogidos como posibles LLJ, y de ellos solamente los que cumplieron el requisito del gradiente vertical, fueron los que definitivamente se seleccionaron.

Los casos en que la máxima rapidez ocurrió próximo a la superficie terrestre, se tomaron del dato medido en superficie como nivel inferior. También se tomaron las direcciones tanto a la altura de la rapidez máxima, como a la altura de 200 m por encima y por debajo, aunque los resultados no se muestran en el trabajo.

Resultados